1 de marzo 2024
Por Brenda Díaz
A principios de 2020, el mundo se vio afectado por la pandemia de COVID-19, todas las áreas de desarrollo humano fueron perjudicadas en mayor o menor medida. En cuestión de negocios, muchas empresas ubicadas en el continente americano tuvieron afectaciones en sus procesos productivos, pues importaban materiales desde China y sus fronteras fueron cerradas para evitar la expansión del virus. Derivado de este evento histórico y como nueva estrategia de negocios, surge el fenómeno del nearshoring.
El nearshoring consiste en relocalizar las plantas productivas de las empresas estadounidenses en nuestro país con el fin de evitar que grandes fenómenos, como lo fue la pandemia, afecten los procesos productivos, además de mejorar precios de manufactura y fletes. La zona estratégica para las plantas sería aquella que se encuentre cerca de la frontera con Estados Unidos; sin embargo, no solo la ubicación se toma en cuenta, también es la calidad de vida, grado de educación, acceso a recursos naturales e infraestructura que puede ofrecer el estado.
Nuevo León es un estado rico en los bloques mencionados anteriormente, por lo que, el mismo gobierno del estado se ha dedicado a impulsar la inversión de estas empresas. Si bien la entrada de nuevas empresas al Estado puede traer grandes beneficios como es el empleo, el desarrollo académico de los habitantes, el aumento del salario, el aumento en calidad de vida, no obstante, también puede acarrear efectos negativos, si no se toman las medidas necesarias, por ejemplo, el aumento de la mancha urbana y la escasez de los recursos naturales, no hay que olvidar que hace algunos años el Estado vivió una sequía que afecto a toda la población neoleonesa.
La relocalización de plantas productivas en el país y sobre todo en el Estado representa una derrama económica importante en la que tanto el sector público y el sector privado pueden resultar altamente beneficiados, siempre y cuando exista una planeación.